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por: royseben

MI OPINIÓN DE LA SEMANA

EL PAPA LEÓN XIV APUESTA POR LA ENERGÍA SOLAR. DEL VATICANO PARA EL MUNDO

EL PAPA LEÓN XIV APUESTA POR LA ENERGÍA SOLAR. DEL VATICANO PARA EL MUNDO

¿Se imaginan que uno de los Estados más pequeños del mundo pueda convertirse en un ejemplo internacional de aprovechamiento de la energía solar? Eso es precisamente lo que está impulsando el Vaticano.
 
 El papa León XIV ha dado un paso significativo al crear la Fundación Fratello Sole (Hermano Sol), destinada a desarrollar un proyecto de energía solar que contribuya al autoabastecimiento eléctrico del Estado de la Ciudad del Vaticano.
 
 No se trata solamente de instalar paneles solares. Se trata de demostrar que el progreso tecnológico puede caminar de la mano con el respeto a la naturaleza.
 
 DEL PAPA FRANCISCO AL PAPA LEÓN XIV
 
Esta iniciativa tiene sus raíces en el pontificado del papa Francisco, quien en junio de 2024 dispuso desarrollar una planta agrovoltaica en Santa María de Galeria, cerca de Roma.
 
El papa León XIV ha dado continuidad al proyecto mediante la creación de una fundación encargada de impulsar su construcción y gestión.
 
 Su objetivo es ambicioso: producir electricidad renovable para atender las necesidades energéticas del Vaticano.
 
 ¿QUÉ ES UNA PLANTA AGROVOLTAICA? Aquí aparece un concepto que merece especial atención.
 
 Una planta agrovoltaica permite aprovechar un mismo terreno para dos actividades:
 
 "Producir electricidad mediante paneles solares fotovoltaicos" y "Mantener actividades agrícolas compatibles con la instalación".
 
 Es decir, la tierra puede producir alimentos y energía al mismo tiempo.
 
 Desde mi perspectiva de ingeniero, considero que esta tecnología representa una oportunidad especialmente interesante para países como el Perú, donde disponemos de importantes recursos solares y extensas zonas agrícolas.
 
 Naturalmente, cada proyecto requiere estudiar las condiciones del terreno, el clima, los cultivos, la inversión y la disponibilidad de conexión eléctrica.
 
¿QUÉ PODEMOS APRENDER EN AMÉRICA LATINA?
 
Nuestros países poseen un enorme potencial para desarrollar la energía solar. Sin embargo, todavía necesitamos ampliar la educación energética, formar técnicos especializados y acercar estas tecnologías a las familias, comunidades y pequeños productores.
 
No basta con admirar los grandes proyectos internacionales. Debemos preguntarnos: ¿Porqué no aprovechar mejor la energía del sol que recibimos diariamente?
 
¿Podemos impulsar instalaciones solares en escuelas rurales, centros comunitarios, viviendas y explotaciones agrícolas?
 
Mi respuesta es que debemos estudiar seriamente estas posibilidades y convertirlas en proyectos técnicamente viables y económicamente sostenibles.
 
MI REFLEXIÓN FINAL
 
Durante muchos años he dedicado parte de mi vida profesional a estudiar, enseñar y divulgar conocimientos relacionados con la energía y sus aplicaciones. Por eso, observo con especial interés esta decisión del Vaticano.
 
El ejemplo del papa León XIV nos recuerda que la transición energética no es responsabilidad exclusiva de ingenieros, empresas o gobiernos.
 
También requiere educación, compromiso institucional y participación de la sociedad.
 
El sol no distingue fronteras, nacionalidades ni creencias. Su energía llega a todos. Nuestra responsabilidad es aprender a aprovecharla inteligentemente.
 
Desde este espacio seguiré promoviendo una idea sencilla:
 
LA ENERGÍA SOLAR NO ES SOLAMENTE UNA TECNOLOGÍA DEL FUTURO. ES UNA OPORTUNIDAD DEL PRESENTE.
 
Y usted, estimado lector: ¿Cree que todos los países de América Latina deberían impulsar proyectos que combinen agricultura y energía solar, siguiendo iniciativas como la del Vaticano?
 
Lo invito a compartir su opinión.
 
Ing. Mg. Eliseo Sebastián Tames

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Dos días después del cierre oficial del encuentro, la edición 29 de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP29) concluyó con un acuerdo para el financiamiento climático desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo. El domingo 24 de noviembre, a la madrugada de Bakú, capital de Azerbaiyán, la Presidencia de la COP29 anunció que se estableció un objetivo de 300 mil millones de dólares anuales hasta el 2035.

Aunque el monto triplica la cifra acordada en 2009 y alcanzada por primera vez en 2022, está bastante lejos de lo que los países en desarrollo exigían para mitigar y adaptarse al cambio climático y adoptar energías limpias: 1.3 billones de dólares anuales.

“La propuesta de financiamiento no resuelve ni la crisis climática ni las necesidades de los países vulnerables”, dice Daniel Ortega, ex ministro de Ambiente de Ecuador. Reportes de expertos independientes y del Comité Permanente de Finanzas de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) están de acuerdo en que el financiamiento debe exceder un billón de dólares.

“Muchos decían que lo mejor era no tener nada, pero yo difiero”, afirma Sandra Guzmán, fundadora del Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC), quien participó en las negociaciones como asesora de la delegación de Panamá y de la Asociación Independiente de América Latina y el Caribe (AILAC). La experta cree que, por un lado, traspasar esta decisión a la COP30 de Brasil “habría sido muy lamentable desde el punto de vista político”.

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